#BookReview Originals

Cuando conté en Instagram que el libro que me iba a leer en junio era Originals de Adam Grant recibí varios comentarios de gente que ya lo había leído diciendo que era súper bueno y que lo recomendaban muchísimo.  Le entré entonces con mucha ilusión y expectativa. Y para tirar la bomba así, en el primer párrafo, no me gustó. 

Originals habla de los no conformistas y su capacidad para hacer cosas maravillosas pero me costó muchísimo leerlo, me pareció lento y aburrido.  Es más, casi, casi no logro terminar a tiempo. NO es en definitiva uno de esos libros que te envuelve y de los que querés leer más y más. 

Pero bueno, dicho eso, de todo se aprende así que les cuento algunas cosas que aprendí leyendo Originals para que aprendan ustedes conmigo. 

Cuando lo compré me encantó la idea de ser una Original, alguien que va en contra de la corriente para hacer las cosas mejor, así lo define el autor y analiza las historias de varios de ellos que han hecho cosas extraordinarias.

Dice el autor que ser Original empieza por la creatividad, pero que para verdaderamente serlo depende de  la acción y en lugar de aceptar la norma ir un poco más allá, en la búsqueda de lo mejor. 

El motor de los Originals es la curiosidad, para tratar de encontrar nuevas perspectivas que le den soluciones a viejos problemas.  Tiene mucho que ver con esta idea de cuestionar viejos paradigmas que me parece fascinante. 

El libro cuestiona la perfección y habla de que efectivamente, como dice el dicho, la práctica hace al maestro pero no crea nada nuevo. Y propone que en vez de obsesionarnos con lo perfecto, nos volvamos a la curiosidad y el descubrimiento.  A alejarnos de la mayoría que busca calzar para procurar más bien sobresalir. 


La originalidad, dice el autor, es una elección.   Adam Grant habla mucho de la generación de ideas, de cómo debemos ser críticos para ser creativos y de la importancia de vivir una variedad de experiencias para aumentar nuestra creatividad.  Dice también que por lo general, las invenciones en determinada industria suelen venir de observadores externos, que están lejos de la actividad diaria y pueden identificar más fácilmente oportunidades (#perspectiva). 

Los humanos tenemos la tendencia de no comunicar nuestras ideas lo suficiente, pero nuestra naturaleza hace que entre más familiar sea algo, más nos guste, por eso tenemos que aprender a hablar más sobre nuestras ideas, una y otra vez, para que se vuelvan familiares y por lo tanto populares.

Otro tema que rescata el autor es la procrastinación como generador de pensamiento divergente.  Habla el autor sobre esta idea de que procrastinamos pero tenemos una idea pendiente, y convivimos más tiempo con ella tenemos la capacidad de verla desde nuevos lugares y que por eso el acto de posponer puede ser también positivo.  Y esta debo decir que en una técnica que uso personalmente, cuando tengo alguna situación difícil de resolver, la dejo ahí y sigo haciendo hasta que eventualmente, llega la idea del mejor camino a seguir. Entonces la procrastinación, si bien es enemiga de la productividad, puede ser un recurso importante para la creatividad. 

Como ven, el libro si tiene estas y otras ideas interesantes de las que podemos aprender.  A mí me costó leerlo, pero en definitiva aprendí y eso siempre es importante. Nos leemos la próxima. Abrazo, Lucía 

66 - 2 de julio 2019.