Lo que decimos importá, cómo lo decimos importa todavía más

Hoy no les escribo yo, les escribe Belén de un tema que me pareció interesantísimo y muy importante. El poder del lenguaje y como, haciendo unos pequeños ajustes, nuestras palabras pueden trabajar a nuestro favor.

Me parece muy interesante cómo podemos aprender de otras disciplinas, en este caso la psicología y aplicarlo a los negocios. Cuando hacemos este tipo de cosas, nos convertimos en profesionales mucho más completos.

Así que aquí los dejo con el artículo de Belu:

Para este último encuentro decidí usar el libro “Terapia Gestalt: la vía del vacío fértil” de Francisco Peñarrubia y complementé con algunas viñetas de “Entrenamiento en Gestalt”, el libro que usé en el primer artículo, de Eduardo Carabelli. En Gestalt trabajamos con ciertas pautas lingüísticas que nos ayudan a comunicarnos. Cuando escuchamos, tratamos de percibir no solo con el oído sino además con todos nuestros sentidos, al otro y también a nosotrxs mismxs. Además, no se trata solamente de escuchar sino también de percibir la manera en cómo se dicen las cosas.

Para poder registrar, empatizar y comprender cabalmente lo que el otro nos quiere transmitir es ideal que primero hayamos atravesado nosotrxs por esos estados. “Pasar por el cuerpo” es una premisa básica de la Gestalt y nos ayuda a pensarnos integrales como seres convivientes de esta humanidad.

La escucha conlleva también una actitud de comunicación que se basa en algunas pautas muy interesantes de desarrollar y leer a conciencia. Muchas de ellas se desarrollan dentro del ámbito de la clínica y también son perfectamente aplicables a nuestra vida cotidiana.

Peñarrubia señala estos 5 puntos:

Hablar en primera persona y en tiempo presente: “El lenguaje impersonal supone diluir la responsabilidad de lo que se está diciendo: no es lo mismo decir “a veces uno está triste” que “yo estoy triste”. El plural también favorece la ocultación, no es igual decir “todos tenemos depresiones” que “yo estoy deprimido””

Responsabilizarse de la expresión: incluyendo frases que faciliten el hacernos cargo de lo que decimos. Por ejemplo: “estoy sintiendo tensión en el estómago”. Todos los ejercicios que hagan que nos sintamos más conectados con nuestro cuerpo son esenciales en el trabajo con las pautas de comunicación.

Sustituir la conjunción “pero” por “y”: “Es mejor integrar en vez de disociar”. Cuando utilizamos la palabra “pero” automáticamente anulamos lo que dijimos anteriormente.

Usar la conjunción “cómo” en vez de “por qué” : “El por qué acarrea una explicación ingeniosa pero jamás un entendimiento. Si preguntan por el cómo están mirando la estructura, están viendo lo que ocurre, preocupándose por un entendimiento más profundo del proceso”.

Evitar las preguntas y convertirlas en afirmaciones: Tiene que ver con nuevamente hacerme cargo de lo que quiero, de lo que me gusta y lo que no, hacer escuchar la voz de mi deseo genuino está ligado al autoconocimiento pero también al empoderamiento que nos da sabernos individuos únicos y merecedores de respeto y validación.

Agrego algunas pautas de Carabelli:

Animarse a confrontar es “hablar con” en vez de “acerca de”. El contacto directo con la persona nos hacer corrernos del “acercadeísmo” y generar un vínculo y contacto sano.

No juzgar

Podemos vincular este punto con el primer artículo. No juzgar tiene que ver con diferenciar lo obvio de lo imaginario para poder entender cuándo incorporo afirmaciones descriptivas acerca de hechos concretos y cuándo emito juicios sobre los mismos.

No interpretar

Este punto está dirigido hacia los terapeutas quienes nos manejamos en la esfera de lo observable y allí es desde donde trabajamos con nuestros pacientes. En nuestra cotidianidad también solemos interpretar o pensar respuestas antes de terminar de escuchar al otrx.

Privilegiar la conciencia del presente sobre el pensar

¿Se acuerdan del PISH? Preferimos trabajar sobre las percepciones del aquí y ahora más que sobre las construcciones o imaginarios (pasados y futuros) de esa realidad.

No disculparse

Dice Carabelli: “Si no me disculpo, si no me torturo y me trato afectivamente, es más fácil admitir mis errores y corregirlos” De nuevo aparece la responsabilidad sin disfraces: ¿Estoy realmente dispuestx a corregir aquello por lo que me siento apenadx?

No amortiguar ni minimizar

En el desarrollo del autoconocimiento y expresión genuina de nosotrxs mismxs podemos encontrarnos con muchos palos en la rueda, sobre todo si esto tiene que ver con el “que dirán”. Ser directo no está bien visto. A veces los rodeos hacen que no nos hagamos entender y vayamos en contra de todo el camino recorrido.

No interrumpir ni invadir el campo psíquico del otro

Permitir que la otra persona se exprese sin apurarla es un aprendizaje que también logramos a partir del autoconocimiento. ¿Qué se despierta en mí cada vez que necesito interrumpir?

No manipular

Defendemos nuestro derecho y trabajamos para lograr la expresión genuina de nuestras emociones y sentimientos pero también la de los demás. La tolerancia como bandera ante todo.

Cambiar el “no puedo” por el “no quiero”

Reconocer aquellas situaciones en donde la verdadera premisa es “no quiero”. lo cual me conecta con mi responsabilidad frente a las decisiones que tomo.

El lenguaje y la forma de expresarnos nos define y atraviesa. Es por esto que considero tan importante poner atención en estas formas de comunicación. Mi propuesta es que empecemos registrando cuáles son las que menos usamos y hagamos un pequeño insight pensando en el por qué de su evasión.

Espero que hayan podido sacar fruto de cada uno de nuestros encuentros,

Me encantó compartir estos espacios con ustedes!

Belén

58 - 30 de abril 2019

Lucia Rodriguez