No saber es bien (Embrace Ignorance)

Un tema que me gustó mucho del libro de este mes fue el enfoque positivo con el que hablan de la ignorancia.   Dice el autor que las preguntas son los motores del conocimiento y muchas veces las preguntas nacen precisamente de no saber.

El primer paso para ser un buen cuestionador es ser muy consciente y estar cómodo con lo que no sabemos. La ignorancia, más que algo negativo, para los curiosos es una oportunidad, un mundo por descubrir. No saber, y estar cómodo con eso, nos abre un mundo de posibilidades.

El autor usa una metáfora en la que dice, si la ignorancia fuera oscuridad, las preguntas son como un foco, que nos va iluminando el camino.   Cuando encontramos respuestas ganamos conocimiento, y lo curioso es que entre más sabemos, más nos damos cuenta de lo que nos falta por aprender.   Yo no sé ustedes, pero a mí eso me parece emocionantísimo.

El conocimiento es infinito, por lo que siempre va a haber demasiado que no sepamos y por esa sencilla razón, la ignorancia debería ser algo que abrazamos y que nos invita proactivamente a descubrir más.

Personalmente, una forma de ponerlo en #perspectiva fue con mi mapa.  Como saben, me encanta viajar, y he tenido la suerte de visitar muchos lugares, pero cuando puse el mapa en la pared, me di cuenta que lo que conocía era poquísimo comparado con lo que me faltaba por conocer y eso es como un impulso para seguir buscando maneras de conocer más.

Por eso, cuando les pregunten algo y no sepan, tómenlo como una oportunidad para buscar esa respuesta y descubrir algo nuevo.  Y cuando haya algo que quieren saber, pregunten sin pena, que a través de su pregunta están no solo abriendo su mente, también la de su interlocutor, porque las preguntas nos permiten pensar y actuar ante lo desconocido, y eso, es una oportunidad maravillosa.

Les mando un abrazo, Lucía

47 - 12 febrero 2019.

Lucia Rodriguez