De cómo sucumbo al marketing con facilidad

Ok,  voy a confesar algo: me encanta comprar.  No necesariamente me siento orgullosa de este hecho, pero es cierto, a veces cuando me siento triste voy de compras y eso me hace sentir mejor. 

Tampoco diría que soy compulsiva, no compro cualquier cosa y no tengo tarjetas de crédito PERO si me hace feliz comprar.  Decidí escribir este post porque tengo una segunda confesión que hacer.

A veces compro cosas, o elijo cosas que están más caras que otras similares solo porque están bien marketeadas.  Esto no tiene nada de extraño, de hecho precisamente de eso se trata el marketing. Pero yo quiero hablar del tema porque en mi caso es una decisión consciente.

Osea, cuando veo un producto que me llama la atención por su packaging, su comunicación, su estrategia de distribución muchas veces lo compro como un homenaje al colega que está detrás. Es como mi forma de decir: ¡Bien hecho, aquí está mi compra para que alcancés tus metas!

¿Ejemplos? Muchísimo, pero les voy a contar un par.  El primero es productos de limpieza.  No soy la mejor ama de casa del mundo (estoy muy lejos de serlo), pero mi forma de compensar es comprar productos de limpieza, TODOS, para todo.  En particular, compro Lysol, porque ellos con su publicidad me convencieron de que matan gérmenes. De fijo las otras marcas también lo hacen, pero no me lo dijeron.  Entonces, tengo todas las líneas de producto de Lysol. Cuando estoy enferma, rocío Lysol, porque mata gérmenes. ¡Bien jugado amigos marketeros de Lysol, tienen mi corazón y mi billetera por siempre!

Mi segundo ejemplo es más circunstancial.   He estado durmiendo poco. Nunca me había pasado, pero con todos los cambios que estoy haciendo en mi vida, el insomnio llegó a mi.  Iba entonces caminando por mi pasillo favorito del súper (el de los tés) cuando vi un packaging HERMOSO que me prometía horas de sueño pacífico y profundo.  El té en cuestión era significativamente más caro que los otros, pero ya no había nada que hacer, con todo lo que me dijo ese packaging, tenía que ser mío.  No sólo lo compré para mi, compré una cajita para cada uno de mis amigos que sabía estaba teniendo problemas de sueño. 

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Esa misma semana, swiping en Instagram me aparece un post de Bath and Bodyworks y su nueva línea de aromaterapia especial PARA DORMIR.  Esa tienda lleva tanto tiempo conquistándome con sus productos, sus aromas y sus cosas lindas que un solo post bastó. Esa noche me tomé mi tecito y me pasé mi aceitito y puede que funcione, puede que sea persuasión pero dormí como un ángel.

Y sus marcas, ¿qué historias están contando para que sus consumidores las compren así, sin pensarlo mucho?

Un abrazo! Lucía 

20 - 31 julio 2018. 

MarketingLucia Rodriguez